Apuntes cervantinos

 


Coordinación General : Elizabeth Sicilia


Roberto Carlos Pérez (Granada, Nicaragua). Músico, narrador y ensayista. Estudió Música en Duke Ellington School of the Arts y se licenció en Música Clásica por Howard University, en Washington D.C. En la Universidad de Maryland estudió una maestría en Literatura Medieval y en los Siglos de Oro. Es autor del libro de cuentos "Alrededor de la medianoche y otros relatos de vértigo en la historia" (2012), de las novelas cortas "Un mundo maravilloso" (2017) y "Rodrigo: un relato sobre el Cid" (2020), y de los libros de ensayos "Rubén Darío: una modernidad confrontada" (2018, segunda edición 2021) y "Temas españoles: del siglo XII al XVII" (2022). Es miembro de número de la Academia Nicaragüense de la Lengua, miembro correspondiente de la Real Academia Española y miembro correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española. Entre ensayos, artículos y reseñas tiene más de cien trabajos críticos. En septiembre 2024 Ateneo de El Salvador lo nombró miembro honorario.


1. Don Quijote redefine el heroísmo. El héroe, por definición, debe ser fuerte y hábil. El Caballero de la Triste Figura es lo contrario: no es un súper hombre sino alguien que vence obstáculos.


2. Para Cervantes lo sagrado y lo profano no se deben mezclar. Santa Teresa de Jesús lo hace en Las moradas, él no. No sabemos si Don Quijote va a misa o comulga. Quizás por eso la novela ha tenido mucha fortuna en el mundo protestante. Esta división es tremendamente moderna.


3. El Quijote es, a la vez, alabanza y parodia de las novelas de caballería cuyo modelo era cristiano. Cervantes es siempre ambiguo: su novela no puede leerse en clave cristiana sino, más bien, en clave ética y existencial. Por eso, al final, se hace llamar Alonso Quijano el Bueno. 


4. A diferencia de Cervantes, Shakespeare recurre a la antigüedad. El novelista español crea la modernidad. Mientras Don Quijote afirma, Hamlet duda. 


5. Don Quijote es todo perdón. Perdona a ladrones (en Inglaterra los ladrones eran ejecutados) y por eso el Estado se abalanza sobre él, incluso la Iglesia. 


6. Como era de esperar de todo caballero durante la Edad Media, Don Quijote idealiza y le atribuye a Dulcinea virtudes cristianas. Dulcinea es moldeada en su imaginación a semejanza de la Virgen María.


7. Cervantes inicia la novela moderna a través de la cotidianeidad. Las aventuras de Don Quijote no son "extraordinarias", son parte del día a día. La narración de lo cotidiano (lo que sucede en la venta de Juan Palomeque el Zurdo, las andanzas y sucesos en los Campos de Montiel, Sierra Morena, los diálogos entre Don Quijote, Sancho y los demás personajes, etcétera) es uno de los grandes aportes de Cervantes a la escritura universal. Este será el modelo que seguirán, por ejemplo, Nicanor Parra y Ernesto Cardenal con la política y la ideología en manos y boca, al hablar de Conversacionalismo o, como lo llaman en Nicaragua, Exteriorismo.





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